Ciencia con impacto desde las regiones
Columna de opinión publicada en El Diario Austral Región de Los Ríos y escrita por Gaspar Peña-Münzenmayer; director del Magíster en Innovación Basada en Ciencias y director científico de Bioketen Innovation. Chile ha realizado importantes esfuerzos para fortalecer la formación científica y tecnológica durante las últimas décadas. Gracias a programas de financiamiento, becas y al […]
Columna de opinión publicada en El Diario Austral Región de Los Ríos y escrita por Gaspar Peña-Münzenmayer; director del Magíster en Innovación Basada en Ciencias y director científico de Bioketen Innovation.
Chile ha realizado importantes esfuerzos para fortalecer la formación científica y tecnológica durante las últimas décadas. Gracias a programas de financiamiento, becas y al crecimiento de los postgrados, hoy contamos con una comunidad científica más robusta y distribuida en distintas regiones del país.
Sin embargo, junto con este avance surge una pregunta relevante: ¿estamos logrando que el conocimiento que generamos contribuya de manera efectiva a resolver los desafíos que enfrentan nuestros territorios?
La respuesta no pasa por cuestionar la ciencia básica. Al contrario, su desarrollo sigue siendo esencial. Sin investigación fundamental no existirían los descubrimientos que posteriormente permiten innovar, desarrollar tecnologías o responder a problemas complejos. La ciencia básica es y seguirá siendo el motor del conocimiento.
El desafío está en fortalecer los mecanismos que permitan que ese conocimiento dialogue con las necesidades de la sociedad.
Esta reflexión adquiere especial relevancia en el sur de Chile. Nuestra región concentra una riqueza natural excepcional, sectores productivos dinámicos y desafíos ambientales cada vez más complejos. Desde la gestión sostenible de recursos naturales hasta la adaptación al cambio climático, existen múltiples oportunidades para que la ciencia aporte soluciones concretas.
Sin embargo, todavía observamos una distancia entre quienes generan conocimiento y quienes enfrentan problemas cotidianos en empresas, instituciones públicas o comunidades. Muchas veces ambos mundos avanzan en paralelo, desaprovechando oportunidades de colaboración que podrían generar beneficios para todos.
Mi experiencia como investigador y emprendedor científico me ha permitido constatar que cuando la investigación se conecta con necesidades reales, surgen oportunidades valiosas para innovar y generar impacto. No se trata de transformar toda investigación en un producto, sino de reconocer que el conocimiento puede convertirse en una herramienta poderosa para abordar desafíos del territorio.